Los hombres de Arbeloa son frenados por un Girona compacto y combativo
¿Tiene el Madrid la mente puesta en el Bayern o saldrá a morder? El primer tramo de partido transcurre gris y sin apenas ocasiones: dos disparos rasos que lamen el poste para el Madrid y otros dos para el Girona. Los blancos gozan de espacios para correr, pero fallan constantemente en la toma de decisiones. ¿La nota negativa? Mbappé, que en este inicio se muestra totalmente desconectado del sistema de juego. En el minuto 28 llega la primera ocasión clara de los locales: pase atrás de Carvajal al punto de penalti y Valverde remata de primeras obligando a Gazzaniga a lucirse para enviar a córner. El ritmo sube levemente, aunque ninguno de los dos equipos parece tener motivos urgentes para arriesgar de verdad. Vini genera peligro cada vez que encara, pero de momento todos sus remates salen demasiado centrados. Un Mbappé desquiciado ve la cartulina amarilla tras soltarle un manotazo en el rostro a Arnau Martínez en una reacción muy airada; tarde gris para el astro francés.
El Girona, que deslumbró en el partido de ida, prefiere no arriesgar y despliega una defensa muy humilde que por momentos dibuja una línea de 6 hombres atrás. A raíz de la amonestación de Mbappé, el partido se calienta tanto en el césped como en la grada, que pasa a reclamar tarjeta en cada falta local para protestar lo que consideran una ofensa arbitral hacia su ’10’. El juego se reanuda con la misma tónica aburrida hasta que Valverde decide romper el balón en el minuto 51 desde fuera del área para firmar el 1-0 y alejar los fantasmas del tedio. Mientras tanto, Mbappé prolonga su calvario perdonando dos ocasiones clamorosas consecutivas, mostrásemos muy frustrado y gesticulando airadamente hacia sus compañeros.
En el minuto 62, cuando menos se esperaba, el Girona pone las tablas. Transición rápida de los catalanes ante un Madrid completamente partido; el balón le llega a Lemar en la frontal y el excolchonero la ajusta al palo con el interior. ¿Quién le encimaba? Nadie. Lunin no puede hacer nada y el marcador se sitúa 1-1. En el minuto 75 el ritmo vuelve a decaer; digno de elogio el despliegue de Fran García, un futbolista a menudo infravalorado que intenta espolear a los suyos, aunque nadie parece seguirle el ritmo. En el minuto 79 llega una gran noticia de cara a la vuelta frente al Bayern: salta al césped Ferland Mendy, el teórico “anti-Olise”.
En el minuto 81, Vini encara por banda, sienta a dos rivales en el área y, pecando de individualista, intenta una filigrana de más perdiendo el esférico; el respetable le regala una sonora pitada que inmediatamente se hace extensiva a todo el bloque. En el minuto 86 continúa el idilio esquivo de Mbappé con los guantes de Gazzaniga; definitivamente no es la noche de Kylian. Un minuto después, Mbappé busca el penalti exagerando de forma muy teatral un contacto en el rostro dentro del área; los locales reclaman la pena máxima y los visitantes la segunda amarilla, pero el colegiado emula a Poncio Pilato y decide lavarse las manos ante ambas protestas. El partido termina con tristeza y con un empate.