Tavares defendiendo

Tavares es un factor en el rebote, la Virtus se encomienda con corazón a su número 3, pero es el Real quien se lleva la victoria

Sufrida pero vital victoria del Real Madrid en el WiZink Center. El cuadro blanco tuvo que sudar tinta para doblegar a una combativa Virtus Bolonia por 92-84, en un choque que no se decantó hasta los últimos compases gracias a una ráfaga final de 8-0 que arruinó la noche histórica de un imparable Carsen Edwards, autor de 32 puntos.

El arranque del partido llevó el sello del escolta norteamericano de la Virtus. Edwards saltó a la pista en estado de gracia y, con 10 puntos casi consecutivos, propició las primeras rentas para el bando italiano (14-21). Sin embargo, la segunda unidad madridista reaccionó a tiempo para amortiguar el golpe antes de cerrar el primer acto (22-23).

La inercia positiva se mantuvo en la reanudación para los hombres de Scariolo, que castigaron a su rival con un contundente parcial de 17-2 para estirar el electrónico hasta el 31-23. Fue el momento en el que Edwards volvió a asumir el mando del choque: 7 puntos fulminantes en apenas sesenta segundos equilibraron la balanza (31-30). El intercambio de golpes no cesó, y el Madrid, espoleado por la veteranía de Sergio Llull, replicó con otra racha de 8-0 (39-30). Pese a que Edwards seguía destrozando la red blanca (se marchó al descanso con 22 puntos en su casillero), un estratosférico triple de Facundo Campazzo desde la línea divisoria sobre la misma bocina mandó el partido a los vestuarios con 46-40 en el luminoso.

A la vuelta de la pausa, las sensaciones no pudieron ser mejores para los locales. Un 5-0 de salida estiró la renta hasta la máxima del partido (+11, 51-40), una distancia que se repitió minutos después con el 56-45. Todo parecía encarrilado para que los de Scariolo rompieran definitivamente el encuentro, pero la Virtus no había dicho su última palabra. Un colapso ofensivo de los blancos propició un parcial en contra de 5-16 que restableció las tablas (61-61). Tuvo que aparecer de nuevo la épica del último segundo, esta vez con un triple de Gabriel Deck sobre la bocina, para que el Madrid encarase el acto definitivo por encima (64-61).El parcial de 0-6 con el que arrancó el cuarto periodo devolvió la iniciativa a la Virtus (64-67), sumergiendo el partido en un terreno de máxima paridad donde ningún contendiente lograba demarrar. Con 77-77 a falta de tres minutos para la conclusión, el duelo entró en el territorio de las estrellas. Mario Hezonja y Campazzo dieron un paso al frente para clavar un parcial definitivo de 8-0 que rompió el choque (85-77). El alero croata, a la postre el jugador más valioso de los merengues, se encargó de certificar el triunfo (92-81), antes de que Edwards adornara sus estadísticas superando la barrera de los treinta puntos con un último triple que selló el 92-84 definitivo.

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